Si es hora de ser completamente sincera diré que sí, estoy falta de cariño, de amor y todo lo que eso conlleva, incluidas la ilusión y las ganas; que muchas de mis necesidades no están cubiertas. También que estoy débil, aunque siempre consiga reaccionar a tiempo.
No puedo dejar de pensar en lo feliz que he sido no hace tanto; en los sueños, en las metas y la esperanza, que se han esfumado. Ahora veo un futuro fruto de un pasado gris y difuso, un salto al vacío constante. Es complicado no poder aferrarse a ninguna mano, no encontrarse con ningún acento, no poder mirar hacia ningún rostro incondicional. Y finalmente descubrir que hay algo peor que la soledad: los interrogantes indefinidos.
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