Son las ocho y media de la tarde, escucho Andrés Suarez y desde mi balcón con el bikini aun mojado veo todo tipo de personas que se quieren de un modo u otro: padres con sus hijos pequeños riéndose a morir viviendo momentos que quizás no saben que recordarán como algunos de los más bonitos de su vida, matrimonios que deben llevar por lo menos cincuenta años juntos y se cogen de la mano como si fuera el primer día, novios con las pieles morenas a juego besándose como si estuvieran completamente solos en la playa, los amigos de toda la vida esos que se notan en el corazón jugando al voley, familias enteras que salen en su barco velero para ver la mágica puesta de sol desde alguna de las pequeñas islas de esta laguna salada.
Y se me encoge el corazón, por primera vez en mucho tiempo siento miedo, de no saber si encontraré a la persona adecuada que comparta conmigo estas vistas y con la que pueda vivir todos esos momentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario