A veces un par de minutos de observación de un hecho ajeno a mi o unos cuantos segundos de conversación con esa amiga de toda la vida bastan, y salta el "clic". Y me doy cuanta de que soy ese tipo de persona que siempre he detestado tanto, que gradualmente me he convertido en algo que no me gusta, que realmente no soy.
Y decido que es hora de volver a empezar y cambiar, que es lo único que prevalece en la vida: el cambio. Que es hora de abrir de nuevo la mente e ir tras mis metas, las de siempre, las de verdad, por las que siempre he intentado luchar. Y me doy cuenta de que no quiero ningún tipo de atadura a nadie y que, obviamente, tampoco quiero un futuro próximo de dos o tres años, que ésto último me aterroriza más que cualquier otra cosa.
Voy a dejar de preocuparme y de pensar tanto y voy a vivir en mayúsculas. Que quiero experimentar, porque tengo veintiún años y no cuarenta. Y sobre todo porque no voy a dejarme influenciar por nadie que no sea yo misma teniendo mis principios y prioridades muy claros. Todo va a importar menos, muchísimo menos.
Hacía donde la vida me lleve.
Let's live!
No hay comentarios:
Publicar un comentario