Sálvame de este frío en el corazón, de que las luces de los puentes y las calles duelan un poquito menos, de que la luna llena después de cuatro meses lleve nuestros recuerdos impresos. Y yo no puedo pensar en otra cosa que no sean tus manos mientras tú me hablas de filosofía y cine, con esa forma mágica que tienes de explicar las cosas ¿Cómo no me ibas a gustar? Con esa belleza tan tuya ¿Cómo no? ¿Cómo?
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