domingo, 3 de junio de 2012
Las dudas.
Llego a casa con tremendo dolor de pies, me quito los tacones y pienso en todo. Una sonrisa. Eso es lo que hago ahora, sonreír; porque no puedo comparar estos fines de semana a nada del mundo, si no los has vivido no sabes de lo que hablo, porque ni millones de noches de fiesta pueden compararse. Las miradas, los encuentros, las palabras, las sonrisas, las dudas, los "juegos", la gente. Las miradas, sobre todo las miradas, cuando miras a hurtadillas y pillas a esa persona mirándote también y apartáis la vista a la vez, cuando le ves pasar le adelantas y te vuelves para mirarle aunque sea de espaldas y él hace lo mismo se vuelven a encontrar vuestras miradas, cuando vas por el pasillo y ni siquiera te habías dado cuenta de que estaba allí y se te acerca para darte dos besos y empieza a interesarse por ti a preguntarte, porque esas cosas no las cambio por nada del mundo. Porque lo mejor y lo que siempre quedaran serán las dudas, las dudas, las que nos hacen soñar, sonreír, volver a creer, ilusionarnos y que pensemos que hay una oportunidad.
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