Parecías tan guapo, tan seguro de ti mismo, tan atractivo con ese pelo que tanto me gusta; parecías tan maduro, con las ideas tan claras, te parecías tanto a él de espaldas, tus gestos eran tan perfectos y tus andares tan estudiados, tus miradas tan expresivas y tus sonrisas tan encantadoras...
Que casi consigues confundirme.
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