Los días van pasando y el chico de la piel blanca no está, no se deja conocer. Por lo que sea todo en este mundo se ha puesto en órbita para que no pueda verle, para que no coincidamos, para no poder descubrirlo a él y a su universo, para que la incógnita siga ahí, para conocer si esta tontería tan irracional, tan impulsiva, me lleva a algún sitio.
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