viernes, 16 de diciembre de 2011

Ciudad.

Sigo pedaleando, hago la curva girando el manillar de mi bicicleta estilo retro, comprada en "Marché ou puces", sitio por el que paso ahora, lo ponen cada miércoles y cada sábado en Planpalais, una explanada en el centro de Ginebra, en este sitio puedes encontrar toda clase de objetos antiguos o no tan antiguos a toda clase de precios, es el típico ambiente de gente de la ciudad mezclada con los turistas pudientes que se acercan para verlo con curiosidad y siempre acaban llevándose un bonito recuerdo de la ciudad, de hace ya unos cuantos años.

Termino de hacer la curva, me paro en el semáforo para entrar en la calle y girar la primera a la izquierda, donde vivo. Dejo la bici en el primero 'c', mi loft comprado por un precio abusivo, pero no lo cambiaría por nada del mundo, yo misma me he encargado de la decoración y la verdad es que se ha quedado precioso. Vuelvo a la calle, y mientras camino hacia Planpalais, pienso en mis clases de historia del arte; tengo tres horas para hacer todo lo que quiero, primero pasaré por "Marché au puces" y veré algún nuevo objeto extravagante para mi o mi apartamento, después iré a "Globus" a desayunar , para coger mas tarde el tranvía hasta el lycée donde trabajo.

La ciudad está encantadora, termina la primavera para dar paso al verano, y la gente ya lleva chaquetas o americanas, se han quitado esos aparatosos plumas, ya no hace tanto frío y el sol sale con frecuencia. Me acerco al mercadillo y compro un par de vinilos de Brigitte Bardot. Más tarde paso por enfrente de Parc des Bastions, la gente empieza a apalancarse en el césped para leer, desayunar, o simplemente descansar. Llego a  Place du Molard, y entro en "Globus" para desayunar un zumo de naranja y medio panini con berenjena y mozzarella. Salgo de "Globus" y cojo el tranvía para hacer lo que mas me gusta en el mundo, ir a ver a mis alumnos para hablarles del Renacimiento italiano.


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