Qué bonito es aprender a apreciar la libertad individual de la gente que quieres.
Londres me está enseñando mucho sobre eso: nadie está atado a nada ni a ninguna persona.
Somos amigos, nos queremos, nos cuidamos entre nosotros, pero nos dejamos ir, sin dramas ni dolor. Entendemos que hay etapas que acaban y que cada uno tiene que seguir su camino, entendemos esto porque también nos sentimos así y sabemos que llegará un día en el que puede que lo necesitemos.
La única forma de querernos es la de respetar la libertad, no hay mayor amor que ese.
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