jueves, 18 de junio de 2015

Saltando de una página web a otra, sin esperarlo, he terminado encontrándome con una foto de la plaza de Santanyí. Y te he recordado, muy fuerte, en la tripa. En realidad yo siempre me acuerdo  de ti. Aunque cada vez menos, me lo prometo.
Me he acordado de esa noche de agosto, paseando por ese pueblo que me parecía sacado de alguna región italiana. Esa misma noche cuando teníamos la piel morena, dorada, elegante; esa noche que estábamos guapos a morir y que no podíamos dejar de reír, en la que me pasabas la mano por encima del hombro y yo sentía que ese era mi sitio en el mundo, que era todo lo que quería en la vida. Que eras todo lo que quería. Tú.


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