Creo que todos los que hemos sentido que teníamos una mitad y ahora estamos solos nos ponemos tristes cuando llega esta época del año, es inevitable. El olor del asfalto caliente y los árboles en las ciudades, la piel con sabor a sal, las tardes interminables, las golondrinas que pasan piando, las gafas de sol prestadas,el sonido que hace la gente en las terrazas, las playas en las que hemos compartido cosas de más...
Todo se torna contra nosotros, los estímulos externos, y los internos también, ya que de vez en cuando llegan flashazos a nuestra mente inapagables. Estamos cansados de decir siempre no, aunque sea a nosotros mismos; ahora nos gustaría gritar que volvierais.
Vuelve
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