La realidad, innegable, es que no puedo olvidar tus gestos ni tus formas tan mágicas, tan tuyas y a la vez tan naturales, tan magnéticamente atractivas. Porque a veces te veo en otros hombres, en otras sonrisas, en otros andares, te oigo en otras voces. Y siempre termino preguntándome qué hubiera pasado si hubieras acabado conmigo, si yo hubiera terminado contigo.
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