Todavía no me parece real que hayas estado aquí, conmigo. Tengo la sensación de que todo ha sido un sueño y que acaba de sonar el despertador, ya que estarás a punto de coger tu vuelo. Los recuerdos tienen esa pequeña neblina mágica propia de los sueños, la noche también y tu voz... ni siquiera sé que decir de tu voz, sólo sé que estar contigo hasta las tres de la mañana hablando de las cosas que más me gustan en este mundo no ha podido ser real, que estuviéramos en aquella plaza muertos de frío tampoco y que me hicieras reír de esa manera como solo tú sabes hacerlo tampoco. Tenerte en frasquitos pequeños no me vale y creo que van a pasar otros seis meses para que nos volvamos a ver durante otro tiempo ridículamente corto.
Aunque la solución es fácil, demasiado fácil.
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