Y hoy tengo que dar las gracias a mi corazón, gracias, gracias, gracias, mil y una gracias. Por recordarme que aún lates, que tienes mucho amor que repartir, que puedes seguir creyendo en esto. Que bajo esta capa de: rutinas, palabras sin importancia, fechas, resúmenes y declinaciones sigue habiendo algo, algo que cree y siente de verdad, que puede dar pequeños vuelcos y hacerte sentir cosas increíbles, como las de antes.
Gracias corazón. Y también gracias, como no, a la casualidad de unas cuantas notas musicales y unas palabras bonitas bien puestas en su sitio.
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