lunes, 30 de enero de 2012

Cero.

Bajo del coche, empiezo a andar y le doy indicaciones al chico que, sea la situacion que sea huele celestialmente bien. Lo conozco desde hace relativamente poco, se mudaron aquí hace ya casi un mes. Él me ha traido hasta aquí, también viene su hermana, después de haberles indicado seguimos andando.

Me encanta el centro de Murcia, y mas sí es por la noche, tiene muchísimo encanto, aunque por la zona que vamos ahora no es precisamente una belleza. Estamos en ronda Sur y pasamos por la puerta de el Corte Inglés, seguimos hasta llegar al museo de las Claras y de ahí a Santo Domingo. Está vacío, porque es domingo; que sensacion tan extraña, siempre que vengo tan lleno y ahora desierto. Les explico que es de lo mejor que hay en Murcia. Hago un chiste malo y fácil, y consigo sacarle una sonrisa al chico del olor a mañana lluviosa, como me relaja estar a su lado; debo confesar que me encanta su sonrisa, es demasiado atractiva, aunque algunas no opinen igual. Avanzamos hasta la puerta de "Cervezas la Colmena", y de ahí seguimos hasta llegar frente a la plaza de Europa, entramos a un bar. Paso con ellos dos y lo primero que me encuentro en la mesa del fondo, es a un chico pelirrojo de espaldas. Se da la vuelta y me saluda de forma muy agradable; como si quisiera decir: me alegro de verte, no esperaba que vinieras. Solo me saluda a mi,y además con dos besos, alguien me dice algo y paso de él, sin querer, despues me disculpo y sigo escuchandolo durante dos segundos más. Paso hacia el fondo de la mesa. Emociones: cero. Esto no puede ser, tres meses esperandolo, como cuando esperas un dia con muchas ganas y después te es indiferente, la misma sensación. Llega el agradable aroma y se sienta enfrente mía, no lo ha hecho a posta estoy segura. Y entonces me doy cuenta, ¿será este el incidente por el que no he sentido nada hace escasos segundos? No puede ser si tampoco siento nada por este...

Miro hacia la izquierda, en la otra punta de la mesa, puedo apreciar como unos labios llenos de pecas entran en contacto con una botella de vidrio con algo espumoso. Producto de nuestra tierra, Estrella Levante, es un quinto. Pedimos la cena, las cervezas nos las regalan. Y no puedo dejar de mirar hacia esa esquina, mas de una vez se encuentran nuestras miradas, pero intentamos disimular ¿Que estará pensando de mi? Vuelvo a la conversación con el chico perfumado de la sonrisa sexy. Le hago reir, otra vez.

Terminamos de cenar y salimos a la calle. Al chico de las pecas y el pelo naranja y alborotado parece que le ha faltado tiempo para despedirse de mi, parece ser que cada uno se va a casa. Otros dos besos.
A los dos minutos han decidido ir a "Plaza 3" a tomarse algo en plan relax, pero son las once y media y mañana hay instituto. Asi que me tengo que volver a casa. El chico de las pequitas vuelve a despedirse, esta vez de lejos. Y el chico de el olor celestial me dedica una sonrisa a modo de despedida.

Y yo empiezo a andar cada vez mas confundida y sin saber que pensar.

1 comentario:

  1. buah buah, genial
    lo mejor es lo de: "puedo apreciar como unos labios llenos de pecas entran en contacto con una botella de vidrio con algo espumoso. Producto de nuestra tierra, Estrella Levante, es un quinto"... ARTISTA!

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